Generación Z – ¿Radicalmente digitales?

Rompiendo mitos. A pesar de que se dice que la Generación Z es nativa digital y vive siempre conectada, en Mazinn hemos observado que los jóvenes expresamos una clara necesidad de desvincularnos de las RR.SS. y de todos los estímulos y ruidos que genera lo digital, especialmente en vacaciones. Según datos de nuestro estudio “Spoilers para entender a la Generación Z en 2022” (desarrollado junto a Darwin&Verne) a lo largo de 2021, el 95% de los jóvenes manifestó la necesidad de desconectarse de sus perfiles en redes sociales en algún momento y el 72% incluso los cerró temporalmente.

Una generación que, en parte por el contexto generado por la pandemia, lleva años desarrollando muchos de los ámbitos más importantes de su vida a través de lo digital: universidad, relación con amigos, momentos de ocio, etc. De hecho, se dice que la generación Z es una de las que más sufrió “la vuelta a la normalidad”. Muchos jóvenes se encuentran actualmente en el proceso de tomar decisiones importantes: elección de carrera universitaria o desarrollo profesional, búsqueda de ciudad para vivir, etc. Es difícil tomar esas decisiones tras una pandemia global.

 

Nuestro descubrimiento ¿Demonización de lo digital?

La relación entre el uso de redes sociales y la vida digital y la salud mental, eso era lo que queríamos estudiar a principios de este año. A través del estudio de esta tendencia, queríamos entender cómo estaban reaccionando los jóvenes ante un mundo donde lo digital no se entiende, e incluso en muchos casos se juzga como algo dañino de por sí. 

Pudimos observar que la Gen Z es consciente de que el daño viene con el uso que le damos a las redes sociales y la tecnología, no con la herramienta como tal. Al no encontrar pequeños trucos o rutinas para mantener un uso más equilibrado y sano, observamos cómo en muchas ocasiones optamos por acciones para desconectar radicalmente: “apagar el móvil el mes de agosto”, “eliminar ciertas apps directamente”, “configurar una activación automática del modo descanso diariamente”, “quitarle la tarjeta SIM al móvil en vacaciones” son algunas de las respuestas que nos dió nuestra comunidad cuando les preguntamos cómo lidiaban con la tensión.

Solo hay que darse cuenta de cómo afecta la salud mental en general. Un  estudio de la Asociación Americana de Psicología, concluye que la gran mayoría de los jóvenes pertenecientes a la Generación Z, sufre más estrés, ansiedad y otros trastornos en comparación con las generaciones anteriores.  Solo un 45%, se veía con una buena o excelente salud mental, frente los 56% de los millennials o los baby boomers (aquellos nacidos entre los 40 y los 60) que llegaban al 74%”. Además, «el suicidio es la primera causa de muerte no natural en los jóvenes españoles»

Esta evolución social hacia las plataformas digitales, está siendo un reto emocional y mental para las nuevas generaciones que lo sienten como parte de su realidad. Han crecido en un mundo digital que sigue cambiando y desarrollándose cada vez más, al cual no les queda más remedio que adaptarse.

Frente a esta situación faltan soluciones relevantes, en una época donde la crisis ecónomica y social a raíz de la pandemia todavía está a la orden del día, los jóvenes tratan de tomar acción desconectando de las RRSS. De hecho, existen ejemplos reales de jóvenes “influencers” que han llevado a cabo esta práctica. Por ejemplo: Dulceida, que acumula ya casi 3 millones de seguidores, y que decidió abandonar de forma temporal su cuenta de Instagram: “Necesito reconstruirme, necesito abrazarme y cuidarme para volver. Me siento perdida y necesito encontrar el camino para recuperar mi alegría y volver a conocerme, volver a ser yo y volver a quererme. Está siendo un año de mierda”, confesaba antes de ese necesario stand by. Pero no es la única influencer que ha tomado esta decisión.

 

La aceptación cultural de estas nuevas tecnologías, pero sobre todo dinámicas sociales son parte del cambio que se producirá a medida que estas nuevas generaciones crezcan. Momentos como las vacaciones, suponen otra oportunidad para desconectar y despejar la mente, un ejercicio que podría ser una de las claves para esta Generación Z que necesita entender sus emociones y trabajar en su relación con una herramienta que llegó a nuestras vidas para quedarse.